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28.3.23

Jardin florido

Culpable hasta que se demuestre lo contrario
y todo lo que digas será usado en tu contra.

[el silencio crece 
como enredadera de espinas
los dientes se alargan
formando rejas que no
dejan ver la lengua
las cuerdas vocales 
se calcifican y dejan 
de vibrar
el rostro se vuelve 
borroso y el ser se 
ausenta en las pupilas]

Así queda 
la tierra yerma 
donde antes fue 
un jardín florido.



30.12.17

sobre la foto engañosa

Una foto en blanco y negro
tu espalda y tu cola de caballo
conforman los claroscuros de alguien que intuyo
pero que todavia no conozco.
Tanto es el iman de tu energia
que la otra persona presente en el punto de fuga
es completamente invisible para mi.
Dos nombres cruzados
un bautismo fallido y el despertar.
Mirar mejor, sacar la figura del fondo.
Observar cada detalle.
Los dos dentro del mismo campo
en el mismo encuadre
alternando primer plano y fondo
primer plano y fondo
plano detalle para uno
fuera de foco para el otro.

29.5.17

marzo.10

Todo lo que escribo
habla de vos, todo.

De cómo te extraño
todos los viernes, todos.

De cómo quisiera
dormir con vos
y todos tus lunares, con vos
y todos tus cabellos.

De tus manos
que aprietan las mías
para que no me vaya
(ni en sueños).

De que sí,
prefiero dormir incómoda
porque cuando me acostumbro a tu cuerpo
tu espalda es el único lugar
donde descanso.



8.4.17

Amigos

El argumento suena razonable y entonces una se conforma con artificios tales como que la amistad es mucho más longeva que el amor. O como que los amigos son amigos toda la vida. Y subraya: toda-la-vida.
En cambio, los amantes... bueno, los amantes ya se sabe. Dura lo que dura. Que nadie se muere de amor. Ni de extrañor.
Insiste con que "así nos vamos a poder acompañar toda la vida". Otra vez, subrayado: t o d a l a v i d a. Más allá de los viajes, las mudanzas, las parejas, los hijos que ni-vos-ni-yo vamos a tener, los proyectos, los ensayos, las presentaciones y todas nuestras excusas.
De lejito, eso sí. Nos acompañamos de lejito.
De lejito se ve más bonito.
Como en una comedia romántica barata, pero que nos ablanda el corazón porque somos sensibles, muy sensibles. Al final de la historia de amor, ellos se reencuentran en su vejez. O mejor: uno de los dos se muere, y chau. A la mierda todo. Nos encanta sufrir por amor.
A esta altura de la conversación ya va pareciendo como que la amistad garpa más que el amor, de alguna utópica manera: "Los amigos siempre están". Y entonces le das la razón, porque crees que salís ganando.
¿Siempre están? Los amigos se juntan o se casan, tienen hijos, se hacen viejos, y los que no entramos en esos rubros nos quedamos afuera (casi siempre).
Podríamos hacer reuniones de no-padres. O fundar un club para personas que no envejecen, porque nosotros nos miramos al espejo y vemos siempre lo mismo. Recién nos sabemos viejos cuando nos reflejamos en los compañeros de otras vidas, que están cansados y hechos mierda.
Nosotros no, nunca.