La semilla de la poesía
es el silencio
Entonces
la poeta escucha
cosas que son indecibles
como el sabor de una naranja
el amor
o un espíritu errante.
Su voz es agua en el aire.
Gato de Agua. Traficante de medias antideslizantes. Cuerpa en movimiento. Gerundio lover. Experta en no estar en ningún lado al mismo tiempo. Poeta, cantora y acuarelista nacida en Córdoba, enraizada en Salta y migrante en tierras sudamericanas.
La semilla de la poesía
es el silencio
Entonces
la poeta escucha
cosas que son indecibles
como el sabor de una naranja
el amor
o un espíritu errante.
Su voz es agua en el aire.
Una flor asoma en el limonero
al oír tu voz
y en el agua del deshielo
de mi heladera
por debajo de la puerta
tu reflejo.
Me consagro desnuda boca abajo
para proteger mi plexo
mil veces invadido
por tus manos.
Algún día volveré al mar
con el recuerdo de la persona
que pensé que sería
y las escamas de mis piernas
ya no serán un problema
pues no voy a regalarle
de mi carroña
a los espíritus
que se regocijan
en la miseria.
Las puertas que yo abro
se cierran sobre sí mismas
o resultan ser puertas giratorias
que elevan al infinito
los 360 grados.
Termina la espera
en el final de un sahumerio.
Podré salir tras mi alma
si canta el Benteveo.
Sigo esperando
Qué una mañana despierte
Una pequeña lanza
Junto al trébol de la suerte.
Digo así es la fe
Sobre una cornisa
Cuando el piso no se ve
Caminar deprisa.
Un pequeño brote
Junto al trébol de la suerte.
Digo así es la fe
Sobre una cornisa
Cuando el piso no se ve
Caminar deprisa.
Verde verde verde verde
Se lo dejo a su suerte.
Algunas tardes
me adelanto a la muerte
y pongo una pausa
en la memoria;
me guardo un lamento y
detengo en el recuerdo
a quienes todavía respiran.
La mariposa se
vuelve capullo
y se cubre entre
telas de araña.
Nunca pude dejar de
ser un bicho canasto.
En el oscuro espacio
de mis ojos cerrados, bailo.
Calmo respirando suave
duerme sereno a mi lado
con un pelaje dorado
y su ronron como clave.
Sus bigotes son mi nave
cuando no concilio el sueño,
cercano pero sin dueño
se fuga en la madrugada
casi que parece un hada,
es mi gatito norteño.
Tenía alas en los pies
solían ser suaves,
cuando danzaban.
Han encallecido ahora
al igual que mis manos
y mis entrañas.
En invierno
el aliento frío
del viento
amontonaba nubes
de palabras;
mi horizonte
no se congelaba,
mis sentidos
no se apagaban.
Los mares ardían
las aguas se abrían
a mi paso.
Alguna vez decrete:
"que pueda vivir
siempre en la belleza";
bajo la tierra espero
broten mis pasos
de savia nueva.
Para un buen ritual de entrada a la dimensión creativa, no deberían faltar ni el mate ni el silencio.
Tampoco un momento de reflexion frente a la inmensidad de, por ejemplo, una ventana que de a la infinitud del mar, la aparente calma de un lago o al imponente misterio de los cerros.
La creatividad despierta en un corazón vivo y una mente bien alimentada.
No está demás guardar el miedo a la mediocridad en un frasco bien sellado, para que no se escuche el veneno de su susurro entre las herramientas de trabajo; y silenciar las voces de quienes jamás salieron de entre los barrotes rancios y oxidados del encierro en el deber ser.
También, por supuesto, cómo elemento indispensable, será necesario un gato.
Deslizarse suavemente desde los extremos hacia el centro.
Reptar con las manos y los isquiones, según toque estar acostada o sentada, explorando las texturas del espacio.
Derretir las articulaciones hacia la tierra y dejar que ésta absorba el cansancio.
Desaparecer lentamente mientras se van las últimas luces del día.
Hacer silencio.
Ejercicios con @escritura.enmovimiento ❣️
Cuando escaparme del mundo
era irme con vos
las sabanas
nos quedaban chicas
Ahora, si me deslizo bajo fondo
y repto hacia el final
el universo se cierra
detrás mío
Un cielo de mantas pesa oscuro
luces fatuas se encienden
y manchas de sal
juegan al trasluz
de mis sentidos
El Nunca Jamas me espera
para detener el tiempo
volver a ser crisálida
y contener mis años
en su ombligo.